Prostatitis bacteriana VS Prostatitis no bacteriana: diferencias y similitudes

Publicado por Equipo editorial en

síntomas de la prostatitis crónica

La prostatitis es una infección que se da entre el 30% y el 50% de los hombres sexualmente activos, y su aparición es bastante frecuente entre los que aún no han cumplido los cincuenta años. Cualquier tipo de alteración en la glándula de la próstata es capaz de provocar dolores y molestias de distinta naturaleza. De hecho, la glándula prostática desempeña un papel muy importante en la movilidad de los espermatozoides e influye directamente en la fertilidad del hombre.

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A pesar de que la prostatitis provoca el desarrollo de síntomas muy molestos, no debe ponerse al mismo nivel que las patologías de otra naturaleza. En primer lugar, no hay que confundir la prostatitis con la hipertrofia prostática benigna, que consiste en un aumento anormal del tamaño de la glándula. Y lo que es más importante, la inflamación de la próstata no está en absoluto relacionada con el desarrollo de una neoplasia, es decir, un tumor.

Sin embargo, la prostatitis se desarrolla debido a diversas situaciones y condiciones, que pueden identificarse mediante la observación de los síntomas. En esta guía, por tanto, analizaremos los dos tipos diferentes de inflamación que pueden producirse en la glándula prostática, comprendiendo sus causas y cómo se desarrollan.

Prostatitis: una cuestión de bacterias

Las dos macroáreas en las que podemos distinguir los dos tipos de prostatitis ven la proliferación o no de ciertas bacterias.

Dependiendo de la causa desencadenante, se desarrollará un determinado tipo de inflamación, que traerá consigo síntomas específicos.

La inflamación bacteriana de la próstata, como el propio término indica, está causada por la proliferación de ciertas bacterias. Sin embargo, sigue siendo importante entender cuál fue la causa de la colonización de la próstata.

En el caso de la prostatitis bacteriana, podemos distinguir entre prostatitis aguda y crónica, mientras que en el caso de la prostatitis abacteriana la situación es muy diferente.

En este caso, de hecho, se trata de una inflamación desarrollada por factores de naturaleza completamente diferente, que no implica la propagación de patógenos. Por lo tanto, en los siguientes párrafos comprenderemos la distinción entre estos dos tipos, pero sobre todo las causas de su desarrollo.

Prostatitis bacteriana aguda

Este tipo de prostatitis, también conocido como prostatitis de tipo I, es el de mayor nivel de gravedad. El lado positivo es que esta forma se produce muy raramente, lo que deja espacio para una inflamación menos debilitante. Los hombres más propensos a la prostatitis bacteriana aguda son, en su mayoría, chicos jóvenes.

En cuanto a los síntomas, a veces es posible que se presenten de forma tan agresiva que pueden requerir hospitalización. De hecho, a diferencia de otros tipos de prostatitis, es esencial intervenir inmediatamente, sin esperar a que el tiempo siga su curso.

Las causas que conducen al desarrollo de la prostatitis bacteriana aguda son, precisamente, de origen bacteriano; sin embargo, las bacterias pueden ser de muy distinta naturaleza.

El origen de las bacterias

El primer tipo identificado es el de las infecciones del tracto urinario, es decir, las bacterias que se desarrollan en el propio aparato. Por ejemplo, pueden producirse durante la aparición de cistitis o uretritis, dos inflamaciones bastante extendidas. En estos casos, la prostatitis bacteriana aguda puede desarrollarse a través de la propagación de bacterias por la sangre o directamente.

causas de la prostatitis

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El segundo tipo de bacterias es el mismo que induce las infecciones de transmisión sexual, como la clamidia, la cándida, el herpes genital o la gonorrea. En estos casos nos encontramos ante el consumo de un coito anal con una persona infectada.

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De hecho, esta última ve la proliferación de patógenos en el intestino grueso, y durante el coito, atacan la próstata de la persona sana. La vía en cuestión también se conoce como contaminación ascendente, ya que las bacterias llegan a la próstata subiendo por la uretra.

Finalmente, llegamos al último tipo de bacterias, las presentes en el recto. La más conocida es la Escherichia Coli, una bacteria Gram negativa que reside en el colon y es la principal culpable de las infecciones urinarias. Sin embargo, debido a la proximidad del recto a la próstata, estos patógenos pueden infectar la próstata escapando de su sitio.

Prostatitis bacteriana crónica

El segundo tipo de prostatitis bacteriana es la prostatitis crónica, también conocida como prostatitis de tipo II. Esta inflamación es el tipo más común de prostatitis en los hombres. Para que la prostatitis bacteriana se defina como crónica, la duración de los síntomas no debe ser inferior a tres meses.

Sin embargo, en algunos casos es posible que continúe durante un periodo de hasta un año. Además, incluso una vez curada, los síntomas de la prostatitis pueden reaparecer con el paso del tiempo: de ahí lo de prostatitis bacteriana crónica.

Las causas que conducen al desarrollo de la prostatitis de tipo II son muy similares a las de la prostatitis aguda, ya que puede tratarse de una infección del tracto urinario. Sin embargo, es posible que la forma crónica se desarrolle tras el tratamiento de la aguda.

La prostatitis bacteriana crónica tiene síntomas menos graves que la aguda, pero al mismo tiempo, es posible notar que nunca desaparecen por completo. En última instancia, una persona que padece una prostatitis crónica de este tipo, tiene pocas posibilidades de erradicarla completamente de su cuerpo, debido a su aspecto cíclico.

Prostatitis no bacteriana

Después de haber tratado la prostatitis causada por la proliferación de bacterias de distinta naturaleza, nos queda hablar de la prostatitis abacteriana. Este tipo de prostatitis, también conocida como prostatitis de tipo III, sigue siendo muy frecuente, aunque en menor medida que la prostatitis bacteriana crónica. Los síntomas desarrollados durante esta inflamación son graduales y bastante persistentes.

Sin embargo, la identificación de las causas que provocan la prostatitis de tipo III es difícil, ya que se trata de una combinación de factores psicológicos y físicos.

De hecho, las causas que conducen al desarrollo de este tipo de inflamación son muy diferentes a las que hemos tratado hasta ahora, ya que no se contempla un contagio bacteriano.

En este caso, de hecho, nos encontramos ante una infección causada por algunas complicaciones físicas, como la inflamación de los músculos pélvicos, el traumatismo perineal, factores psicológicos y la dificultad durante la micción.

Sin embargo, la realización de actividades físicas que requieren levantar cargas muy pesadas también se considera una de las posibles causas.

En este sentido, existe una importante diferencia entre los dos tipos de prostatitis abacteriana que pueden darse. El primer tipo, el síndrome de dolor inflamatorio pélvico crónico, se desarrolla debido a un número demasiado elevado de leucocitos en el semen. El segundo tipo, el síndrome de dolor pélvico crónico no inflamatorio, implica un número demasiado reducido de leucocitos en el mismo líquido.

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Síntomas de la prostatitis

Una vez aclarados los tres tipos diferentes de prostatitis, a pesar de que dos de ellos pertenecen a la misma rama, es importante entender qué efectos causan en el organismo. Dado que las causas que provocan la inflamación de la próstata pueden ser bacterianas y no bacterianas, los síntomas que se desarrollan son muy diferentes.

Sin embargo, podrás notar una constante común entre los tres tipos, es decir, la relativa a los dolores en la zona pélvica y los dolores y dificultades relacionados con la micción. En cualquier caso, para que el estado físico no empeore, es importante intervenir en cuanto se produzcan estas molestias. Tras un diagnóstico exhaustivo, su médico le sugerirá el tratamiento más adecuado para su nivel de inflamación.

Síntomas de la prostatitis bacteriana aguda

Este tipo de inflamación es la más grave de las que se explican aquí y se manifiesta de forma bastante brusca. En los casos más graves, es necesaria la hospitalización.

Cuando hay que tratar la prostatitis aguda, es esencial acudir al médico. De hecho, algunos tratamientos podrían provocar el desarrollo de una prostatitis crónica, aunque erradiquen la prostatitis aguda. Los síntomas más comunes de la prostatitis aguda son:

Fiebre alta acompañada de escalofríos;
Síntomas gripales y sensación de malestar;
Dolor cerca de la zona pélvica, la ingle, el ano y el escroto;
Dolor al orinar, con posible presencia de sangre en la orina;
Disminución del flujo urinario;
Olor a orina;
Dificultad para iniciar la micción;
Aumento de la necesidad de orinar;
Eyaculación dolorosa, con posible presencia de sangre en el semen;

Los síntomas de esta infección son, como puede ver, muy debilitantes. Además, una prostatitis aguda no tratada podría dar lugar a más complicaciones físicas. Sin embargo, por el momento no existen tesis científicas que confirmen una correlación entre la prostatitis aguda y el desarrollo de una posible neoplasia. En cualquier caso, es aconsejable consultar a su médico si experimenta los síntomas indicados en negrita.

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Síntomas de la prostatitis bacteriana crónica

Las molestias y el dolor asociados al desarrollo de la prostatitis crónica son definitivamente menos debilitantes que la prostatitis aguda, pero no deben subestimarse. Además, como su aparición es cíclica, una vez reconocidos los síntomas, se pueden tomar medidas inmediatas para evitar que la situación empeore. Los síntomas más comunes de la prostatitis bacteriana crónica son:

Fiebre y escalofríos;
Náuseas y vómitos;
Dolor al orinar;
Dificultad para orinar y eyacular;
Necesidad de orinar, incluso durante las horas nocturnas;
Dolor entre el recto y el escroto, es decir, en el perineo.
Aunque los síntomas que aquí se relatan son menores, tanto en número como en gravedad, es importante tener en cuenta que una infección bacteriana siempre puede expandirse. Para que esto no ocurra, es importante someterse a un diagnóstico específico, que aclare cómo contrarrestar las distintas disfunciones.

Síntomas de la prostatitis no bacteriana

Como dijimos en el párrafo dedicado a la prostatitis abacteriana, sus síntomas se producen de forma gradual, de manera menos aguda. Aunque las causas desencadenantes son difíciles de identificar, si se producen estas molestias, hay que acudir a un especialista.

Un diagnóstico preciso le permitirá proceder al tratamiento más adecuado. De todos modos, los síntomas más comunes y generalizados de la prostatitis abacteriana son:

Dolor en la zona anal, abdominal y genital (pene y escroto);
Dolor durante o después de orinar;
Dolor durante o después de la eyaculación;
Necesidad frecuente de orinar;
Dificultad para retrasar la micción;
Disfunción eréctil;
Disminución de la libido (deseo sexual).

Como puede ver, aunque de forma menos grave, los síntomas de la prostatitis abacteriana causan diversas molestias y problemas, que definitivamente no deben subestimarse.

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Para concluir, podemos ver una similitud nada despreciable entre algunos de los síntomas más comunes en los tres tipos de prostatitis. Al fin y al cabo, siempre se trata de una infección relacionada con la glándula de la próstata, que conlleva una disfunción del aparato genital.

Tratamiento de la prostatitis

Aunque las causas y los tipos de prostatitis son bastante diferentes, los tratamientos para combatir la inflamación son muy similares. Inmediatamente después de realizar el diagnóstico, el médico podrá determinar cuál es el nivel de la infección y si se debe a un sobrecrecimiento bacteriano o no.

En primer lugar, uno de los primeros pasos que hay que dar para reducir el estado inflamatorio es tomar antibióticos específicos.

Suelen tomarse por vía oral, pero en algunos casos pueden tener que inyectarse en vena, en cuyo caso estamos ante un nivel de inflamación muy elevado. En cualquier caso, los antibióticos pueden tomarse hasta seis meses.

En los tres casos, se utilizan analgésicos además del tratamiento antibiótico para reducir significativamente el dolor.

Uno de los métodos utilizados para contrarrestar los síntomas de la prostatitis es la relajación muscular, de forma que se puedan reducir los espasmos musculares en la zona inguinal y perineal.

Por último, la ayuda a los traumas psicológicos o a los periodos de estrés excesivo también desempeña un papel fundamental en el tratamiento de la prostatitis.

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